+ posts

En Puerto Rico, muchas reclamaciones por daños y perjuicios descansan sobre la teoría de negligencia. La ley permite responsabilizar a una persona cuando su conducta crea un riesgo irrazonable y previsible de causar daño a otros.

La negligencia generalmente implica dejar de tomar una acción que una persona prudente y razonable habría tomado en circunstancias similares. Por ejemplo, cruzar una calle sin observar adecuadamente el tránsito antes de hacerlo o no tomar medidas básicas de seguridad para evitar un accidente previsible.

Por otro lado, la culpa puede surgir cuando una persona actúa de manera imprudente o sin la diligencia razonable requerida por las circunstancias. Un ejemplo sería conducir a velocidad excesiva en una zona residencial o distraerse mientras se conduce, creando un riesgo previsible para terceros.

La determinación de si una persona actuó negligentemente dependerá de los hechos particulares de cada caso, incluyendo la conducta observada, la previsibilidad del daño y la relación causal entre la actuación y el perjuicio sufrido.

Muchas reclamaciones por daños y perjuicios surgen de accidentes de automóvil y otras situaciones donde se alega negligencia como causa del daño sufrido.

Cuando existe una controversia sobre responsabilidad, daños o compensación económica, puede ser necesario recurrir al litigio civil y comercial para proteger y hacer valer sus derechos.